En este episodio, una mujer muda empleada doméstica es acusada por otras mujeres de romper costosos platos mientras negaba ayudar en las tareas. La discusión con su empleador escala cuando él le reprocha su supuesta flojera y decide descontar el valor de los platos rotos de su sueldo. Ella pide que no la despidan porque el dinero es para el tratamiento de su madre. Mientras tanto, otra mujer confronta al esposo de su amiga por coquetearle en su presencia, lo que añade tensión al ambiente familiar. La situación finaliza con incertidumbre sobre el destino de la empleada y el estado del esposo.