Ana enfrenta la presión de ayudar al Sr. Abel, un hombre poderoso con una enfermedad terminal que solo podría curarse mediante la unión con alguien de pura energía yin, como ella. Aunque Abel la ayudó con su educación y tratamiento médico, exige su colaboración para prolongar su vida, ofreciendo mil millones como compensación, que Ana rechaza por dignidad. A pesar de ser una campesina humilde, Ana insiste en ver al médico exclusivo, el Sr. Iglesias, que solo atiende a multimillonarios. Al final, Abel accede a que la deje entrar, dejando abierta la posibilidad de que Ana tome una decisión crucial.