Tras sufrir fracturas en las costillas, un hombre recibe críticas de su abuelo por su forma imprudente de actuar. Mientras se recupera, la mujer a su lado enfrenta dificultades económicas y acepta un trabajo pese a una advertencia sobre una maldición. La pareja debate sobre un posible divorcio condicionado a cumplir ciertos compromisos familiares. El hombre insiste en esperar su recuperación para tener un hijo antes de divorciarse, generando tensión. Al final, la mujer asegura que, mientras ella esté, los niños tendrán comida y educación, dejando el conflicto abierto entre la promesa de futuro y la amenaza del divorcio.