En un banco, Camila intenta consultar su saldo pero es confrontada por una empleada y otra clienta que la señalan por su clase y cuestionan su derecho a estar allí. Camila afirma ser ciudadana legal y pide hacer un trámite, pero la empleada prioriza a otra persona y la clienta protesta por el turno. La tensión escala cuando la empleada le dice que haga el escándalo con Gabriel y amenaza con llamar a seguridad. Camila insiste en que solo vino a realizar un trámite; queda por ver si insistirá con Gabriel o será expulsada, mientras alguien exclama “¡Tarjeta negra suprema!”