Camila irrumpe en las oficinas del Grupo Monterío y es recibida con burlas: empleados la llaman basura y la acusan de ir a recoger desechos; un hombre la provoca recordando “tras divorciarte de mí”. La confrontación sube de tono cuando alguien la acusa de pegarle; ese hombre la amenaza con romperle las extremidades y pide seguridad. La Sra. López apoya la expulsión y dice que no permiten extraños. Camila se resiste y exige ser escuchada: pregunta si la echarán sin saber quién es. El episodio queda pendiente de la decisión inmediata de seguridad.