Camila, recién divorciada, entra al Grupo Monterío buscando trabajo y es recibida por Gabriel y empleados que la humillan. Le dicen que solo contratan limpiadores menores de 30 años, la desprecian por su apariencia y la rebajan a vendedora de verduras; una mujer añade que su familia es socia del Grupo y ofrece ayudarla solo a conseguir limpiar baños. Camila niega que haya ido a ser limpiadora y recuerda que ya están divorciados; Gabriel la descarta y la acusa de querer suplicarle que vuelva. Gabriel la expulsa, dejando su propósito sin resolverse.