Camila, vendedora de verduras, trabaja agobiada cuando un hombre elegante, Daniel, la confunde con la presidenta Sánchez y le anuncia que heredó 14 millones del tío fallecido. Ella rechaza el ofrecimiento como una broma; él deja una tarjeta bancaria y se ofrece a ayudarla. Más tarde, en casa, una mujer mayor la llama "hija" y Camila responde que pronto ya no lo será, diciendo que consiguió "otra mamá" para su hija. La posibilidad de la herencia y el cambio familiar quedan en el aire, obligándola a tomar una decisión inmediata.