En el mostrador, la Sra. Sánchez presenta una tarjeta negra suprema y el personal queda estupefacto: solo hay tres en Jangar y requieren depósito mínimo de 14 millones. Camila y otros piden verificarla; la Sra. Sánchez insiste en que el hombre que se la dio no le guardaría rencor ni la engañaría. Tras la comprobación técnica se confirma la improbabilidad de falsificar una Black suprema y Camila anuncia que la tarjeta es falsa. El episodio cierra con la declaración de que falsificar una Black es delito, dejando abierta la consecuencia legal inmediata para la Sra. Sánchez.