En un establecimiento, Camila exhibe una tarjeta negra suprema y una tarjeta de presentación que un empleado identifica como falsificadas. Un cajero señala que la Black requiere una clave y alguien llama a la Sra. Sánchez para acusarla; ella niega la mentira y recrimina a quien la señaló. Camila insiste en que una llamada bastará para traer a Daniel Gómez, magnate mencionado en la tarjeta, y provoca burlas. Cuando la tensión crece entre la clientela y el personal, un hombre interrumpe y dice «Soy Daniel», cambiando la escena y dejando en suspenso la reacción que decidirá el rumbo inmediato.