En este episodio, la bisabuela recibe a Coco, la hija biológica de Alex, y confirma su parentesco tras una prueba de ADN para evitar rumores familiares. Sin embargo, persisten dudas y se decide hacer nueva prueba para despejar sospechas sobre la maternidad de Coco. Mientras tanto, Alex sufre dolores nocturnos inexplicables que le impiden dormir, y la familia sospecha que la madrastra tiene intenciones ocultas. Para cuidar a Alex, Coco ofrece quedarse en su habitación durante las noches, un gesto que abre una nueva dinámica familiar sin resolver el motivo exacto del malestar de Alex.