Alex intenta ayudar a Sofía, quien sufre un dolor intenso que no puede explicar ni controlar. Ella rechaza su contacto y evade sus preguntas, mientras Alex busca desesperadamente respuestas sobre su condición. Sofía menciona que antes de encontrar la fuente de su mal, sólo puede controlar sus síntomas, pero esta noche podrá dormir. La confusión y el dolor de Sofía se intensifican hasta que se desmaya, dejando a Alex preocupado sin poder recordar qué ocurrió exactamente la noche anterior. El episodio concluye con Alex enfrentando la incertidumbre sobre el verdadero origen del problema de Sofía.