Bruno, un hombre que colecciona antigüedades medievales, visita a Elsa, una experta en objetos antiguos, para ofrecerle una moneda rara a un precio fijo. Elsa reconoce la calidad excepcional de la pieza y acepta el trato, mostrando interés en futuras colaboraciones si Bruno encuentra más objetos. Luego, Bruno pide cambiar plata suelta, explicando que quiere complementarla con sus antigüedades para atraer fortuna. Elsa sorprende al revelar que tiene justo la plata que desea y propone venderla a un precio razonable. El episodio concluye con ese acuerdo, dejando en suspenso si Bruno logrará completar su colección.