Renata enfrenta el rechazo de sus cuatro hermanos adoptivos, quienes ahora favorecen a Juana, una estudiante patrocinada por la familia, minimizando a Renata como heredera. Tras un incidente donde Renata empuja a Juana, es castigada y su esposo David le demuestra que confía en Juana, agravando su aislamiento. Renata expresa su dolor y resentimiento hacia quienes la desprecian. En una conversación con su abuelo, este insiste en que debe casarse con Alberto para protegerse y recuperar su posición. Renata acepta casarse próximamente, decidida a reclamar lo que considera suyo, dejando abierta la confrontación futura.