En este episodio, Renata intenta seducir a Javier, que está borracho, lo que provoca una confrontación violenta cuando Juana llega y reclama. Renata acusa a Javier de haberla forzado, mientras Juan, David y Juana intentan comprender la situación y lidiar con la tensión creciente. Juana siente traición y desprecio hacia Renata y cuestiona a David por su apoyo a Javier. Aunque Javier se disculpa alegando su estado de ebriedad, Juana no acepta esa explicación. Al final, deciden vender la villa, marcada por la desconfianza y el conflicto sin resolver entre ellos.