Camila Rivas usa una copia de la llave y, al dormir sola, provoca el conflicto: su esposo exige un masaje de piernas con aceite. Ella resiste; dice que su madre la presionó para lograrlo o la expulsarán de la familia. Isabela y Esteban la humillaron y le bloquearon las tarjetas, lo que aumenta la presión. Bajo coacción acepta, pero alguien grita su nombre y se descubre un 'bóxer' en la habitación. El episodio cierra con la acusación de que "nuestra noche de bodas fue explosiva", dejando sin resolver si será expuesta u obligada.