Camila despierta sobresaltada tras una pesadilla en la que grita "¡No los mates!" y jura vengarse. Al amanecer, la persona con la que está casada la despierta, comenta sus ojeras y la acusa en tono familiar por quitarle la manta y clavarle el celular. Camila finge normalidad y se muestra despreocupada, pero el juramento y las súplicas del sueño persisten en su mente. La escena termina con la otra persona preguntando "¿Quién eres en realidad?", dejando su promesa de venganza y la verdadera intención de Camila sin resolverse.