En la casa, una mujer accede a masajear a Joaquín porque la madre de Camila lo pidió; el examen íntimo deja claro que Joaquín no sirve para tener hijos. Camila se siente avergonzada, pero la madre intenta compensarla: le entrega la tarjeta de Joaquín y le promete llevarla de compras antes del cumpleaños del suegro. Camila asegura que no le interesa el dinero y que solo quiere quedarse en la casa; aun así acepta el gesto para mantener su lugar. El episodio cierra con la preparación para la fiesta y la incertidumbre sobre las consecuencias de la revelación.