En la tienda la Sra. Silva recibe disculpas de empleadas por un incidente y la atienden personalmente. Luego se descubre que Camila gastó 5 millones con la tarjeta de "mi hermano" en marcas de lujo. En casa la madre la recrimina por avergonzar a la familia y pregunta por qué no lo detuvo en el supermercado. Camila explica que quiso verse mejor y que además compró un traje para Joaquín, su esposo, para el cumpleaños del padre. La madre cuestiona esa compra y amenaza la reputación familiar; queda por decidir cómo asumir el gasto y el castigo.