En este episodio, una mujer enfrenta la presión de prepararse rápidamente para su ceremonia, pero teme tocar los objetos ligados a su prometido fantasma por miedo a sufrir daños. Perdida sobre qué hacer, decide activar su habilidad para detectar afecto y descubre que el espíritu anhela que le coquetee, específicamente mordiendo su oreja. A pesar del temor, ella actúa siguiendo esa indicación, lo que sorprende a otros presentes que anticipaban consecuencias graves. El episodio termina con la mujer intacta, dejando en suspenso por qué el fantasma hace una excepción tan inusual con ella.