En este episodio, Amor avanza en su relación con Héctor, un novio fantasma, logrando aumentar su afecto con gestos simples como un mordisco en la oreja y maquillaje. Sin embargo, al enfrentar la tercera prueba, un juego de verdad o reto, ambos deben demostrar su pureza antes de la ceremonia. Héctor es confrontado por no tener la marca de pureza, lo que implica que ha perdido su inocencia. Acusado de mentir, la tensión escala y Amor queda en una situación inesperada que pone en riesgo su compromiso y la continuidad de la ceremonia.