En este episodio, Valeria lucha contra el mareo provocado por varios tragos que le obligaron a beber durante su boda. Un hombre que la acompaña la insta a entrar rápidamente a la habitación para no retrasar al novio, con quien tiene una relación cercana. Mientras Valeria intenta reaccionar, el hombre la apura para que levante el velo y comiencen el ritual de la noche nupcial, que incluye beber del mismo vaso y preparar un rito para un buen augurio. Aunque los fantasmas presentes desaparecen, Valeria sigue sintiéndose mareada. El hombre se da cuenta de que está borracha y decide ayudarla a cambiarse, dejando el desenlace en la incertidumbre sobre cómo afectará esto a la noche.