En este episodio, Héctor enfrenta una amenaza directa de espíritus malignos que ponen en peligro la vida de una mujer a la que intenta proteger. Después de salvarla justo a tiempo, Héctor se culpa por no haberla protegido antes, aunque ella lo tranquiliza y le agradece. Mientras el grupo se prepara para un momento crucial que está por finalizar, la tensión aumenta con una amenaza velada hacia la mujer, que advierte que no tendrá la misma suerte la próxima vez. El episodio termina con la incertidumbre sobre la seguridad de la mujer y la capacidad de Héctor para protegerla en el futuro inmediato.