Un equipo liderado por un capitán está acorralado: el alcance del ente llamado Sanguis sigue creciendo y uno de los miembros avisa que su poder ya no aguanta; la amenaza alcanzará a 500 metros. Temen morir cuando, de pronto, el capitán ve una tienda aislada en el páramo. Lo que ofrecía un posible refugio también despierta la sospecha de trampa, pero no hay tiempo para deliberar. El equipo decide correr hacia la tienda mientras Sanguis se aproxima, obligándoles a elegir de inmediato entre entrar sin certezas o quedarse expuestos.