Ante la llegada inesperada de la carroza nupcial de los Cruz, una mujer enfrenta la presión para casarse con Elías y convertirse en madrastra del heredero. Se resiste al matrimonio, temiendo la selección de concubinas, pero acepta para proteger a su familia de las consecuencias. Reflexiona sobre los errores de su vida pasada y decide actuar distinto esta vez. Mientras tanto, el Regente emite un decreto para nombrar a la hija Montoya como Consorte Noble y ordena castigar severamente a la Consorte Renata. El episodio termina con la firme decisión de la protagonista de no dejar que nada los separe nuevamente.