Mari comienza a asfixiarse tras atragantarse con un dulce, lo que desata la urgencia en la familia para salvarla. Isidora, la madrastra, golpea a Mari intentando ayudarla, pero es acusada de abuso por la abuela y otra persona cercana que exigen que la separen. Isidora enfrenta la oposición feroz de la familia, que amenaza con repudiarla cuando Eli regrese. La abuela interviene para frenar la agresión y ordena sacar a Mari para atenderla. El episodio termina con la familia en tensión ante la salud de Mari y la inminente llegada de Eli que podría cambiar la dinámica familiar.