En este episodio, Eli se niega a compartir la cama con su regente, recordándole que en su boda dejó claro que no sentía nada por él. A pesar de la distancia emocional, él se muestra atento y cariñoso al cambiarle la ropa de cama para protegerla del frío nocturno. Él reprende a Catalina, quien molestaba a Eli, y le aconseja ser firme para evitar futuras ofensas. Mientras Eli sigue procesando sus sentimientos, el regente la reafirma como su princesa y protege su bienestar, dejando la relación aún tensa y con emociones sin resolver.