Isi se atraganta con un dulce y su familia malinterpreta la situación, pero ella revela que la interrupción de su tía impidió que su madre pudiera ayudarla a tiempo. La abuela reconoce su error y nombra a Isi matriarca de la familia, dándole todas las responsabilidades del hogar, advirtiendo sobre respeto y consecuencias. Más tarde, Isi atiende al regente José, quien se queja de la cama incómoda que ella arregló, generando una confrontación sutil. El episodio termina con la preparación para partir a la mansión de los Montoya tras el descanso del regente.