La primera secretaria muestra su profunda lealtad y disposición a proteger la vida del jefe, quien es vital para ella y para el futuro del grupo empresarial. Sin embargo, la situación se tensa cuando deben desalojar una sala médica para que el Sr. Soto, con autoridad, pueda usarla. Surge la amenaza de que si algo le ocurre al jefe, sus hombres de confianza enviados a Valencia también estarán en peligro. Mientras un doctor está presente, impide que vendan órganos, complicando el plan oculto. El episodio cierra con la incertidumbre de cómo enfrentarán esta presión y protegerán al jefe bajo estas nuevas restricciones.