Lucía enfrenta acusaciones sobre su comportamiento promiscuo y un embarazo oculto que podrían costarle su trabajo en el hotel. Una mujer afirma ser íntima del Sr. Fernández, generando sospechas. El Sr. Fernández confirma que un accidente previo no fue provocado y ordena proteger a Lucía prohibiendo abortos y contratando una enfermera privada para su seguridad. Mientras tanto, rumores sobre una relación entre Lucía y el Sr. Blanco circulan entre el personal, aumentando la tensión en un ambiente de reducción de personal. Lucía revela que la sopa extra que consume es prenatal, pero su situación sigue expuesta a nuevas presiones que podrían impedirle escapar.