Lucía es llamada por el Sr. Blanco, encargado del hotel, quien le reclama por sus recientes errores pese a destacarse anteriormente. Él revela su influencia familiar para mantener su poder en el hotel y la presiona para que acceda a sus demandas a cambio de conservar su empleo y obtener un ascenso. En defensa, Lucía menciona que está embarazada y cree estar protegida legalmente, pero el Sr. Blanco duda de esa garantía. Mientras tanto, algunos empleados sospechan y critican a Lucía, acusándola de usar favores para evitar el despido. La tensión crece cuando llega el Sr. Fernández, quien parece tener vínculo con la situación.