La madrastra enfrenta una crisis económica tras la muerte del esposo en la guerra, dejando a la familia sin comida ni dinero. Para evitar el hambre, obliga a los niños a ganar vales de ración trabajando, lo que genera miedo y desconfianza. Un rumor falso de que la madrastra quiere vender a los hijos provoca que Raúl y sus hermanos huyan. Diez años después, Raúl regresa como general, y sus hermanos también han triunfado. La madrastra busca corregir malentendidos para evitar su condena, enfrentando el rechazo mientras intenta cambiar la opinión de los niños.