Lilian intenta vender a Melisa, una niña enferma, para mantener a su familia y a su amante, lo que provoca la reacción inmediata de vecinos que intentan detenerla y alertan a las autoridades. La comunidad la confronta con acusaciones sobre la ilegalidad y la inmoralidad de sus actos. Mientras Lilian se resiste, Melisa sufre convulsiones graves por fiebre, y es llevada urgentemente a un centro de salud donde el doctor diagnostica encefalitis, advirtiendo riesgo de daño cerebral. El episodio termina con la incertidumbre sobre el destino de Melisa y la consecuencia de las acciones de Lilian.