En plena hambruna, Lilian intenta alimentar bien a cuatro niños usando un sistema de puntos para canjear suministros, pero agota la comida disponible. Ramona la acusa de derrochar recursos y sospecha que Lilian utiliza la comida para favorecer a una supuesta amante. La desconfianza escala cuando Ramona sugiere que Lilian planea vender a dos niños, lo que genera tensiones entre ellas. Lilian responde desafiante, defendiendo su papel. Mientras preparan la última comida juntos, los niños temen ser abandonados si Lilian se vuelve a casar, lo que los impulsa a planear escapar, pero antes deben alimentarse para tener fuerzas.