El nuevo dueño del hotel enfrenta un conflicto inmediato cuando se descubre que Lucía, del departamento de administración, sedujo a su jefe casado para evitar ser despedida. Varias empleadas confirman el incidente, pero Lucía acusa al jefe de acoso y abuso de poder. Cuando se propone revisar las grabaciones de las cámaras para aclarar la verdad, el jefe intenta chantajearla con promesas de ascenso a cambio de favores, desencadenando la indignación colectiva. Finalmente, el dueño ordena despedirlo y entregarlo a la policía, mientras pide a Lucía esperar para aclarar detalles, dejando el desenlace pendiente.