Lucía es secuestrada y presionada violentamente por su madre para que aborté a su bebé, bajo la amenaza de que nadie podrá salvarla si se resiste. Héctor, al escuchar el llamado de ayuda, intenta desesperadamente localizarla y llega justo a tiempo para detener la agresión. Mientras la madre insiste en que esta medida es "por su bien" y descalifica la reputación de Lucía por quedar embarazada, la joven se siente abandonada y teme que Héctor no venga a rescatarla. El episodio termina en un momento crítico con Héctor llegando a la escena, dejando en suspense su intervención definitiva.