Eva, la hija mayor, enfrenta la presión de su madrastra y una casamentera para aceptar un matrimonio con un hombre en estado casi vegetativo y discapacitado, presentado como una oportunidad única por su familia por la dote de 50 mil dólares y la riqueza del hombre. Aunque Eva rechaza la propuesta debido a las condiciones del novio, recibe críticas duras de su padre adoptivo y su madrastra, quienes la acusan de ingratitud y mala conducta. El episodio termina cuando Eva se encuentra con el hombre discapacitado, marcando un punto decisivo en su difícil situación.