La madre de Ana regresa del campo y es recibida en casa, pero al abrir una urna que supuestamente contiene las cenizas de la madre fallecida, descubren que dentro hay harina en lugar de cenizas. Esto desata sospechas sobre la supuesta muerte de la madre de Ana, y se envían guardias para investigar. Más tarde, se confirma que Eva Santos, una mujer del gremio textil exiliada al campo hace cinco años, es en realidad la verdadera madre de Ana, revelando una mentira detrás de la supuesta muerte y poniendo en duda la identidad y la verdad familiar.