Rosa enfrenta la presión de donar sangre para salvar al hijo de otra persona, quien ofrece pagar una suma creciente para convencerla. Aunque Rosa inicialmente se niega debido a anemia por sus investigaciones, finalmente cede ante la insistencia y la urgencia del caso. Mientras tanto, la doctora Amaral realiza una cirugía sin dolor innovadora, sorprendiendo a todos con sus resultados impecables y sin molestias para el paciente. Sin embargo, al concluir el procedimiento, Amaral reflexiona inquieta sobre si podrá realmente escapar del destino marcado por su propia vida pasada, dejando una duda abierta al final del episodio.