Emilio encuentra a una niña llamada Anita y está convencido de que es su hija debido a una extraña coincidencia: ambos son alérgicos a los cacahuates y comparten rasgos físicos similares. Sin embargo, una mujer cercana a Emilio duda de su cordura y lo acusa de haber robado a la niña para evitar presiones sociales. Emilio insiste en hacer una prueba de paternidad, pero enfrenta la resistencia y la preocupación de quienes lo rodean, quienes amenazan con llamar a la policía. El episodio termina con Emilio decidido a confirmar la verdad mientras reflexiona sobre su situación inestable y acepta ir a un psiquiatra.