Valeria intenta ocultar que el protagonista Sebastián puede oír sus pensamientos para evitar sufrir. Sebastián, con ambas piernas rotas, enfrenta la provocación de Tomás, su primo, quien planificó el accidente que lo dejó en silla de ruedas. Tomás busca que Sebastián pierda la compostura en público para destituirlo en la junta de accionistas. Valeria, preocupada, intenta protegerlo, aunque su frustración por el matrimonio con Sebastián resurge. Al final, un conflicto estalla debido a comentarios sarcásticos y basura acumulada, amenazando con arruinar el plan de Sebastián justo antes de la junta decisiva.