El Sr. Rivas descubre que su silla de ruedas ha desaparecido justo antes de la junta de accionistas, lo que pone en riesgo su asistencia y el control del Grupo Rivas. Su primo Tomás se presenta como candidato para asumir la presidencia temporalmente y presiona para avanzar con la elección si el Sr. Rivas no llega a las diez. A pesar del esfuerzo de Sebastián por llegar, incluido intentar ir sin silla, la tensión crece entre los asistentes. Justo cuando parece que Tomás tomará el mando, el Sr. Rivas finalmente aparece, cambiando el curso inmediato de la reunión.