Jimena intenta convencer a Sebastián para que asista a la junta de accionistas, donde se decidirá quién presidirá la empresa. Aunque ella cree que Sebastián está incapacitado y mentalmente inestable, él aparece completamente capaz. Jimena teme que si el primo de Sebastián asume el cargo, perderán el control. Mientras tanto, Jimena se muestra fría y enfocada en obtener poder y dinero, rechazando cualquier distracción personal. En secreto, ha ordenado que se deshagan de la silla de ruedas de Sebastián para forzarlo a participar. El episodio concluye con la expectativa tensa de la junta y la incógnita sobre cómo Sebastián reaccionará a este plan.