El Sr. Rivas llega inesperadamente para enfrentar críticas tras su accidente que lo dejó en silla de ruedas. Algunos cuestionan su capacidad para seguir liderando la empresa debido a su discapacidad, mientras él desafía esos prejuicios, proponiendo convertir su silla en un símbolo de poder y resiliencia. Plantea crear una fundación para apoyar a personas con discapacidades, buscando transformar la imagen del liderazgo. El episodio culmina con un momento de tensión durante una sesión en que Rivas reafirma su autoridad y desafía a quienes dudan, dejando en suspenso su futuro como presidente y la reacción del grupo.