Sebastián enfrenta las consecuencias de su condición física y la presión para proteger la imagen de su empresa, mientras lucha por mantener el control ante la incertidumbre. Alonso se encarga de preparar los primeros auxilios, y Valeria desaparece tras decir que atraparía a una ladrona en casa para dar una sorpresa. Cuando Sebastián y Tomás llegan, encuentran la casa extrañamente fría y descubren que Valeria está atrapada en una cámara frigorífica. Al romperla, Sebastián se queda sin poder escuchar sus pensamientos, aumentando la tensión y dejando en suspenso su destino inmediato.