En un patio, un hombre —Nacho— es retenido y le quitan la ropa tras la acusación pública del señor Rivera por el robo de un reloj. Nacho niega: "Yo no robé nada" y amenaza con llamar a la policía, pero la multitud insiste en registrarlo y humillarlo buscando el reloj de Lucho. Blanca observa sus heridas mientras otros aseguran que lo atraparon "con las manos en la masa" y que por orgullo no hablará. Le ofrecen dinero y la condición: si devuelve el reloj no habrá cargos. La decisión de Nacho —entregarlo o enfrentarse a la denuncia— queda pendiente.