En una cena familiar el padre irrumpe para denunciar un robo y avergonzar públicamente a su hijo Ignacio, sorprendido en calzoncillos. Lo acusa de haber sustraído el reloj que le regaló a Lucho, diciendo que Ignacio, molesto por su bajo bono y por querer salir del grupo, lo hizo por dinero. La discusión escala entre insultos y la exigencia de restaurar el buen nombre; revisan a Ignacio a fondo y le informan que no tiene el reloj. El padre promete hacer justicia, pero al confirmarse la ausencia del reloj, queda por resolver quién lo tomó.