Jimena enfrenta una dura acusación de ser la 'mujer de la calamidad' que ha invocado a una bestia temida llamada Nictohierro, lo que alarma a su clan y provoca exigencias para su ejecución. Ella defiende que el ser no es un Nictohierro común, sino una bestia divina ancestral y advierte sobre un castigo celestial si la atacan. Sin embargo, sus palabras son puestas en duda y su peligrosidad se intensifica al considerarla una amenaza inevitable. El clan decide expulsarla y ordena su muerte, mientras Jimena desafía la creencia común y el futuro del conflicto queda abierto.