Bruno enfrenta una humillación al ser acusado por alguien cercano de desperdiciar su beca y la pensión de sus padres por Elena, su ex pareja, quien le dice que no lo merece y reniega de él. En medio del desprecio, Bruno activa el don divino 'Torre de los Titanes Malditos', pero descubre que la sangre titánica necesaria es difícil de conseguir. La confrontación resalta la brecha entre Bruno, un nivel F, y sus críticos de nivel A. Al final, cuando Rodrigo se despide, solicita una compensación, dejando abierta una tensión sobre su próximo paso para sobrevivir y reivindicarse.