Alejandro y Elisa enfrentan la ruptura inesperada de su compromiso, acordada hace dos días por ambas familias sin que Elisa lo supiera. Alejandro celebra la separación, despreciando a Elisa y afirmando que no permitirá que regrese. La prima Ana aprovecha la situación para declararle su amor y proponer matrimonio, prometiendo el apoyo de su abuela y el control del clan familiar. Sin embargo, su ambición genera fricciones, pues otros familiares consideran que Ana dañará la reputación del grupo. Mientras Elisa recibe un irónico ofrecimiento de su prima para aprender a manejar los asuntos familiares, la disputa queda abierta, con la influencia y el futuro del clan en juego.