La Diosa Gaia convoca a los descendientes del fénix y revela que el amuleto de jade puede leer la mente y separar el bien del mal además de sellar el Volcán de la Resurrección. En la corte, la Majestad descubre que el huevo no es su hija y acusa a Enzo y Azucena de conspirar. Ordena criar a la niña sustituta como bastarda y trasladar los huevos sin eclosionar al ala este bajo guardia. Exige que en su momento se intercambien por la hija de Azucena. La llegada de la princesa Jimena convierte esa orden en una amenaza inmediata.